Memorizo todos y cada uno de los árboles de mi calle. Me emociono con las luces que alumbran ese lugar en el que tan buenos ratos he pasado. Absorbo cada recoveco de los edificios que han formado parte de mi paisaje diario cada mañana, cada tarde, cada noche. Retengo las miradas de las personas que se cruzan en mi camino. Escucho atentamente a las paredes de esta casa. Agoto todos los planes que dejaba para mañana. No quiero, no puedo desperdiciar ni un sólo segundo; me lo he prohibido. Aguanto las lágrimas; no me puedo permitir el pararme a llorar. Devoro esta ciudad que tantas alegrías me ha aportado, que tan malos ratos me ha hecho pasar, que me ha hecho sentir viva. Necesito mantenerla latente en mi memoria. Tengo miedo a que desaparezca.
Una vez más empaqueto mis sentimientos y mis cosas. Una vez más guardaré mis recuerdos y me iré. Esta vez de manera consciente... aunque dudo mucho de la lucidez de esta decisión. Los pensamientos se me agolpan en la cabeza. No puedo pensar de manera sensata y, directamente, no pienso. Si lo hiciera me quedaría. Alargo mi partida y no veo el momento de cerrar esta puerta. Millones de imágenes, miles de voces, cientos de deseos, decenas de consejos... Es este el tunel del que hablan??? No veo la luz.
Esta vez es diferente. Siento que mi lugar está aquí pero no mi momento. Por primera vez soy yo la que decide marcharse de manera premeditada. Nada de dejarme arrastrar por arrebatos. Me cuesta pero sé que es lo que debo hacer. En unos días todo habrá acabado, toda la ilusión de un principio y la angustia de un final, con lágrimas secas y la sensación de rozar algo sin conseguir alcanzarlo. Me duele.
Es cierto, hay días en los que me olvidé de vivir, de ser persona; de nada sirve lamentarse ahora. Sin embargo, no consigo retener por un momento más las lágrimas. No me hago ningún favor con este ejercicio de autocompasión. Sentimientos enfrentados me corroen por dentro. No aguanto más esta angustia.
Una vez más empaqueto mis sentimientos y mis cosas. Una vez más guardaré mis recuerdos y me iré. Esta vez de manera consciente... aunque dudo mucho de la lucidez de esta decisión. Los pensamientos se me agolpan en la cabeza. No puedo pensar de manera sensata y, directamente, no pienso. Si lo hiciera me quedaría. Alargo mi partida y no veo el momento de cerrar esta puerta. Millones de imágenes, miles de voces, cientos de deseos, decenas de consejos... Es este el tunel del que hablan??? No veo la luz.
Esta vez es diferente. Siento que mi lugar está aquí pero no mi momento. Por primera vez soy yo la que decide marcharse de manera premeditada. Nada de dejarme arrastrar por arrebatos. Me cuesta pero sé que es lo que debo hacer. En unos días todo habrá acabado, toda la ilusión de un principio y la angustia de un final, con lágrimas secas y la sensación de rozar algo sin conseguir alcanzarlo. Me duele.
Es cierto, hay días en los que me olvidé de vivir, de ser persona; de nada sirve lamentarse ahora. Sin embargo, no consigo retener por un momento más las lágrimas. No me hago ningún favor con este ejercicio de autocompasión. Sentimientos enfrentados me corroen por dentro. No aguanto más esta angustia.
... Nadie dijo que fuera fácil vivir pero tampoco me avisaron de que dolía tanto...

13 comentarios:
Siempre que hay un cambio en nuestras vidas cuesta, y muchas veces duele....la recompensa es cuando miras hacia atras y ves todo lo negativo y el porque de tu cambio, es ahi donde el dolor lo habras superado.
Animo, vas a ver que mañana sera otro dia.
Ánimo Bec, aprende de lo vivido, saboréalo en tus momentos de nostolgía pero no te olvides de todo lo bueno que está por llegar. Y yo poniéndote tangos. Si lo sé escojo otra canción con más ritmo, una de Carlinhos Brown, jeje.
Besos
Cada experiencia, buena o mala, nos hace crecer, como amigos, trabajadores, hijos, padres. Si tú sabes que esa ciudad es tu sitio, pero el momento es equivocado, vete sin mirar atrás, porque un día querrás volver y quizás sea un buen momento para hacerlo.
Mucha suerte en la nueva ciudad. Los cambios siempre son dificiles, pereo seguro que no tardas en adapatarte.
Besos
Cambiar es complicado, pero si es de forma voluntaria siempre es para bien. Animo y a disfrutar!!! Un besazo
A mi tampoco me avisaron de lo que dolía vivir, ni de lo malo que es no tomar la decisión adecuada.
Concedidos esos cinco minutos de felicidad.
Vale el comentario para Bec y para Viviendo sin ti..
Siempre hay más vida, siempre hay otros cinco minutos. A veces las mudanzas van bien...
animo animo
siempre es jodido empaquetar la vida...pero piensa en la nueva etapa que tienes ahora!!!
y sino, unas cañitas y asunto solucionado.
chauuuuuuuu
¡Ayss niña, te me tienes que animar! QUe eso nos pasa a todas, en algún momento, pero no estés triste, como te dije, lo bueno llega junto y cuando llega, lo malo se queda atrás y no te consigue pillar. :-))
Un súper beso.
No llores Bec. Algún día tenía que llegar ese momento. Aún así, no olvides que en esa nueva ciudad, en ese nuevo lugar, volveras a crear recuerdos, sentimientos, buenos y malos ratos, algunas lágrimas y espero que mucho amor.
Un beso niña!
Claro que no ves la luz, estás demasiado ocupada haciendo inventario de lo vivido! Cuando vuelvas la vista al frente y te muevas, verás..
Ánimo!!
Neni!!! Que tristona... no me gusta verte así.
Te doy ánimos como el resto. Si esta es tu ciudad pero no tu momento, significa que tarde o temprano volverás! No sé donde irás ahora, pero estoy convencida que a la que hayan pasado unas semanas empezarás a estar en tu salsa. Ya verás!
Muchos ánimos mi niña!!!!
Smuuuuuuuuuaaaaaaaaack!!!!
En eso está la gracia, en que cada cosa que vivimos, sobre todo las malas, nos hacen madurar y ser mejor personas (o al menos es lo que debemos intentar).
¡Y deja de lado esa melancolía!
Un besote.
Muchísimas gracias a todos... Esta semana está siendo muy dura, sobre todo por las despedidas, pero espero renovar fuerzas.
Muuuuuuuuuuuuuak!!!
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